La bajada de la actividad que muchas empresas sufren durante el periodo estival, el cansancio de los trabajadores acumulado a lo largo del año y el agotamiento que generan las altas temperaturas provocan que la gran mayoría de las organizaciones sufran una bajada de la productividad en verano. ¿Cómo podemos mejorar la motivación laboral en época de vacaciones?

Según la encuesta Captivate Office Pulse Finds Summer Hours are Bad for Business, de la compañía Captivate Network, los meses de verano registran una caída de la asistencia laboral del 19% y los empleados se encuentran un 45% más distraídos en sus puestos, lo que conduce a una caída de la productividad del 20% y a que los proyectos tarden un 13% más en completarse.

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No obstante, existen diferentes iniciativas que nos permitirán mantener la motivación laboral también cuando el buen tiempo llega:

  • Planificar los objetivos para verano. Uno de los mayores problemas de los meses de verano es que, al descender la actividad empresarial, esta ralentización es ‘contagiada’ al desempeño de los profesionales. Por ello, si contamos con unos objetivos claros  para este periodo, previamente establecidos y asignados, podremos mantener a la plantilla activa y focalizada en dichas metas, sin que su motivación en el trabajo se vea afectada.
  • Ejecutar tareas postergadas. Las compañías, durante todo el año, deben organizar su orden de prioridades, por lo que siempre existen tareas o trabajos pendientes que han ido retrasándose en los meses anteriores. Así, el verano se presenta como un buen momento para llevar a cabo estas misiones postergadas o acciones de mejora en todos los departamentos, desde hacer un inventario del archivo, ordenar los documentos o llevar a cabo el mantenimiento de los equipos informáticos.
  • Realizar acciones formativas. La formación continua debe ser una práctica obligatoria para las organizaciones y el verano se convierte en un excelente momento para desarrollarla. Por un lado, aprovecharemos los periodos de menor actividad empresarial, de modo que la asistencia a los cursos no afectará a los objetivos previstos, y por otro, reforzaremos la motivación laboral y la implicación de la plantilla a través de estas iniciativas de capacitación. Eso sí, es conveniente apostar por metodologías participativas y gamificadas, para que los asistentes se involucren en las acciones.
  • Flexibilizar los horarios. El verano propicia las ganas de disfrutar del ocio al aire libre y las jornadas laborales pueden suponer un problema para conciliar estos planes con el trabajo. Para evitarlo, las compañías pueden introducir medidas como adelantar la entrada y la salida una hora o establecer horarios flotantes, donde son los empleados los que deciden a qué hora acceder a su puesto en una determinada franja horaria y, por consiguiente, a qué hora salir por la tarde.

Relajar la etiqueta. The Masters School, en California, llevó a cabo un estudio en el que pone de manifiesto el impacto que el tipo de vestimenta tiene sobre el desempeño de los trabajadores. Con temperaturas sofocantes, mantener durante el verano un estricto código de chaqueta y corbata más allá de lo imprescindible puede generar un desgaste físico y anímico para los empleados. De ahí que durante el periodo vacacional se puedan relajar las pautas para favorecer la comodidad y la motivación laboral de las plantilla.

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