Los gastos de gasolina son unos de los que pueden deducirse en la declaración y eso hay que tenerlo en cuenta al hacer el asiento del impuesto de sociedades. Se trata de uno de los costes que la empresa asume con regularidad y que tiene ocasión de deducir de la base imponible.

Para poder aprovechar esta ventaja, hay que llevar una contabilidad al día y tener bajo control todos los tickets de gasolina. Se trata de notas que pueden perderse con facilidad, al encontrarse los empleados en tránsito, bien de camino a visitar a algún cliente o ya de vuelta para la oficina.

Es por ello que muchas empresas optan por automatizar este tipo de pagos a través de soluciones como Flota Edenred.

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¿Por qué hay algunos gastos que pueden deducirse de la base imponible al hacer el impuesto de sociedades?

El funcionamiento de un negocio requiere de una serie de inversiones. En el caso de los comerciales en itinerancia o los transportistas, por ejemplo, la mayor parte de su actividad se basa en los desplazamientos.

Es por ello que pueden deducirse las cuotas de IVA pagadas en concepto de recarga de combustible.

Es algo comparable a la inversión en determinados recursos o equipos o al gasto en servicios que mantienen las operaciones de la empresa en marcha.

Pero, al hacer el asiento de la base imponible, para poder deducir costes, es preciso cumplir unos requisitos mínimos. Se trata de los siguientes:

  1. Justificar. Es necesario contar con un documento que justifique el gasto, como un ticket, una factura o una solución aprobada por Hacienda, como es el caso de las automatizadas de Edenred.
  2. Contabilizar. No basta con pedir la deducción de un gasto en el asiento impuesto sociedades. Antes de ese momento, se ha debido dejar constancia de él en el libro contable de la empresa. Es decir que, si la Agencia Tributaria hiciese una auditoría, pudiera encontrar referencia a ese gasto en la cuenta de pérdidas y ganancias del ejercicio.
  3. Necesitar. Es preciso que haya un nexo causal entre el desplazamiento que origina el gasto en repostaje y la actividad de la empresa. Esto significa que, como consecuencia de ese desplazamiento, el negocio pueda obtener un ingreso (lo consiga finalmente o no).
  4. Devengar. Habrá que aplicar el criterio de devengo, o sea que en función del flujo de bienes y servicios reales se imputarán gastos e ingresos (a excepción de las circunstancias en que pueden aplicarse otros criterios especiales, como la anticipación de ingresos, por ejemplo)

Impuesto de Sociedades: qué se puede deducir

Entre los gastos deducibles a hacer el asiento del Impuesto de Sociedades se encuentran los relacionados con la creación de empleo, los que tienen que ver con programas de formación o coaching, los derivados de incentivos a la inversión, otros relativos a iniciativas culturales o de sostenibilidad en marcha en el negocio y los que tienen que ver con actividades de Investigación e Innovación

Entre los gastos no deducibles del Impuesto de Sociedades se encuentran las multas, sanciones, dividendos, amortizaciones que traspasen los límites que contempla la ley o el propio gasto del Impuesto a las Sociedades, entre otros.

Los donativos y liberalidades tampoco pueden deducirse, a no ser que estén correlacionados con los ingresos de la empresa; se registren en concepto de promoción o relaciones públicas con clientes y proveedores (con un límite sobre la facturación) ni los que se lleven a cabo respecto del personal de la empresa, por dictado de las costumbres del negocio.

¿Ya sabes cómo elaborar el asiento impuesto sociedades para sacar el máximo beneficio a tus deducciones?

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