La cultura corporativa es determinante en el éxito o fracaso de una compañía ya que influye directamente en la actitud y rendimiento de sus empleados.

La cultura corporativa se define como “el conjunto de creencias, valores, costumbres y prácticas de un grupo de personas que forman una organización”. Transmiten a los empleados un sentimiento de identidad que facilita la cohesión entre todos los miembros de la compañía.
Estas son las 4 características que debe tener una cultura corporativa para aportar una personalidad propia y potenciar el rendimiento de sus trabajadores:

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1. Que los empleados encajen con la cultura corporativa establecida
La cultura corporativa es la guía en la que se basa cualquier asunto relacionado con los empleados, incluyendo su contratación. Para poder mantener la singularidad y personalidad que esta ofrece a las organizaciones, los departamentos de RRHH deberían tenerla siempre presente a la hora de reclutar nuevo talento.
Eric Sinoway creó una clasificación para identificar a los empleados que ayudan o dañan a la cultura corporativa de una empresa:

– Estrellas: son los empleados capaces de cumplir con los objetivos planteados de la forma adecuada, es decir, de acuerdo con la cultura organizacional establecida. Son los empleados ideales para las empresas.
– Potencias: sus formas y valores encajan con cultura corporativa. Sin embargo, necesitan mejorar su rendimiento. Con formación y apoyo, este tipo de empleados se convertirán en estrellas.
– Zombies: este tipo de empleados fallan en ambos aspectos. Ni encajan en la cultura organizacional ni su rendimiento cumple con lo esperado. Obviamente, no tienen futuro en la compañía y pueden lastrar a sus compañeros en la consecución de los objetivos. Afortunadamente, su capacidad para dañar la cultura corporativa es limitada.
– Vampiros: son una amenaza para la organización. Pese a que estos empleados son altamente eficaces en su rendimiento y consiguen sus objetivos fácilmente, no lo hacen siguiendo los dictámenes de la cultura corporativa, siendo un peligro real para la estabilidad del entorno laboral.

2. Que los empleados estén alineados con la misión de la compañía
Un elemento crucial en la cultura corporativa es la misión de la empresa. Si un empleado no está comprometido con la misión de la empresa, su motivación será menor y su rendimiento limitado. Por el contrario, cuando un empleado está alineado con la misión de la compañía, su compromiso hará que sus rendimiento se incremente, afectando positivamente al resultado de toda la organización.
Pese a que los profesionales de RRHH tienen recursos para filtrar a aquellos candidatos que, a priori, encajan con los valores corporativos, lo cierto es que es necesario un tiempo para valorar si un trabajador realmente está alineado con éstos.
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3. Que los empleados tengan autonomía y libertad para tomar decisiones
La libertad de los empleados suele reducirse a medida que las empresas crecen. Con el tiempo, los trabajadores prefieren simplemente acudir al trabajo, acatar órdenes y salir a su hora. Su compromiso con el conjunto de la compañía, los objetivos y su misión será nula, reduciendo las probabilidades de éxito.
Por suerte, no todos los trabajadores caen en esta apatía y deciden que su trabajo debe tener significado. Esto tiene un efecto directo y positivo: son capaces de aportar ideas y tomar decisiones correctas sin depender de sus responsables. Es decir, cuentan con un alto grado de autonomía que potencia el rendimiento y compromiso con la empresa.
Una buena cultura corporativa debe reconocer, facilitar y potenciar dicha autonomía y libertad de los empleados para tomar decisiones que favorezcan al conjunto de la organización.

4. Que los empleados funcionen como un equipo
Las empresas donde sus empleados no se ven como un equipo están llamadas al fracaso.
Para comprender esto, sólo es necesario ver un partido de fútbol, por ejemplo. El equipo trabaja para un objetivo común, trabajan juntos para lograrlo, se animan mutuamente y se comunican de forma eficaz. Cada miembro del equipo es indispensable y trabaja para el conjunto, no para sí mismo.
Una gran cultura corporativa debe cohesionar a todos sus empleados y hacerles ver que son parte de un todo. Sólo yendo en la misma dirección se podrán cosechar éxitos.
Sin estas 4 características, la cultura corporativa de una empresa no cumplirá los objetivos. Asegurarse de que estas condiciones se cumplen beneficiará a los resultados de la empresa tanto a corto como a largo plazo.

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