El plan de retribución flexible es parte ya de gran parte de las grandes empresas españolas. Pero ¿qué pasa con las pequeñas y medianas? Muchas no se atreven a dar el paso tal vez porque no conocen bien los pasos que hay que dar para ponerlo en marcha.
Teniendo en cuenta que es una medida voluntaria, modificable y flexible no hay que temer. Los expertos definen varias fases: 

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1. Análisis previo

Hay que plantearse cuál es la estrategia retributiva de la empresa y cuáles serán las ventajas fiscales de una plan de retribución flexible. Y, por supuesto, pensar en qué trabajadores se podrían acoger al sistema. Hay que conocerlos bien, escuchar sus necesidades y analizar en qué tipo de servicios encajan mejor con su estilo de vida y cuáles son los mejores proveedores. 

2. Diseño

Delimitar qué parte del salario será en efectivo y que parte se pondrá a disposición de los empleados, partiendo de la base de que en la retribución flexible hay un límite del 30% para el pago en especie. Como ya conocemos las demandas de la plantilla, hay que establecer los productos que podrán ser seleccionados. 

3. Implementación

Sentarse con el trabajador para ver qué importe puede destinar a servicios, simular los diferentes escenarios, definir el periodo en el que estará en vigor el plan… En definitiva, para que diseñar el programa de retribución flexible personalizado, explicándole bien las ventajas económicas y sociales en cada caso. 

4. Administración

Una vez definido cómo cobrará cada uno de los empleados, ¡adelante con ello! Queda el trabajo del día a día: las gestiones mensuales para la contratación de productos, la elaboración de las nóminas y la contabilización de los pagos realizados por la organización. Hay que tener en cuenta que se puede externalizar la gestión sin aumentar los costes. 

5. Comunicación

Es muy importante planificar la comunicación interna para solucionar todas las dudas que puedan surgirle a los trabajadores, para que expriman al máximo los beneficios y las ventajas fiscales de la retribución flexible y, sobre todo, para que perciban el valor de la Compensación Total. 

6. Evaluación

La vigencia del plan de compensación flexible es anual, es un proceso modificable. Hay que realizar un seguimiento y evaluación, para hacer ajustes en el paquete retributivo si fuera necesario. Las circunstancias de los empleados van cambiando y, con ellas, los servicios de la retribución en especie que más les convienen.

A lo largo del proceso, hay elementos intangibles (más allá de los cálculos sobre la nómina) que repercutirán en el éxito de la implantación de la retribución flexible:

– Como decíamos antes, comunicar bien a los empleados el esfuerzo de la empresa es indispensable para que la retribución en especie se entienda y se aprecie.

– Ya no estamos en la era del ábaco, así que habrá que tener en cuenta el software que se utiliza para gestionar las nóminas para que sea lo suficientemente flexible para adaptarse al nuevo panorama.

– En definitiva, se trata de mejorar las condiciones de trabajo sin aumentar el salario. No hay que perder de vista la estructura de costes reducida, pero sin pensar que la retribución flexible es solo para grandes monstruos empresariales. El despliegue dependerá del presupuesto de cada organización. La imaginación, la implicación y las ganas son lo principal.
 

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