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Cuándo no hay diferencia entre domicilio social y fiscal

Lo cierto es que, en la mayoría de casos, no existe diferencia entre el domicilio social y fiscal. En España, en un elevado porcentaje de sociedades estas dos direcciones coinciden, aunque podría no ser así.

Esto ocurre cuando se da la circunstancia de que el lugar donde se desarrolla la actividad administrativa de la sociedad no es el escogido por el administrador para comunicarse con la Agencia Tributaria. Esta situación se suele producir cuando el Administrador elige su propio domicilio como dirección para recibir las notificaciones de Hacienda, una opción válida e igualmente aceptable que en la que no existe diferencia entre domicilio social y fiscal.

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La diferencia entre domicilio social y fiscal

A pesar de que pueda coincidir la dirección que se aporte en ambos casos, a nivel terminológico, la diferencia entre domicilio social y fiscal es importante. Así puede comprobarse atendiendo a los siguientes criterios:

  • Notificación del domicilio. En el caso del domicilio social, su inscripción en el Registros e produce al constituir la Sociedad. Es por esto que se trata de una dirección que queda a disposición de quien la necesite, por su carácter público. Muy distinto es el caso del domicilio fiscal, que se registra al cumplimentar el modelo 036 de comunicación censal. No es preciso hacer escritura pública y, por tanto, esta dirección solo es conocida por los interesados y la Agencia Tributaria.
  • Relación con el desarrollo de la actividad empresarial. Este criterio define la principal diferencia entre domicilio social y fiscal. En el caso del primero debe estar relacionado con esta actividad, por ser donde se llevan a cabo las reuniones más importantes y juntas de accionistas, y, presumiblemente, constituir el lugar donde se conserva la documentación relativa a la sociedad y sus Estatutos. Sin embargo, en el segundo no
  • Importancia. La dirección que se aporte al registrar el domicilio social será la que determine qué Delegación Tributaria es competente para comunicarse con la sociedad, así como también la normativa local o autonómica aplicable y qué juzgados se consideran, en su caso, competentes para gestionar los asuntos legales en relación con la sociedad o su actividad. Por su parte, el domicilio fiscal informa de la Oficina Tributaria de adscripción del contribuyente, pero también del sistema fiscal aplicable y de dónde se llevará a cabo la práctica de notificaciones.
  • Modificaciones. Mientras que hacer notificaciones en el domicilio social no es un proceso tan sencillo, ya que hay que atender a lo que establezca el órgano de Administración de la misma, en el caso del domicilio fiscal bastaría con acudir a alguna de las oficinas de la Agencia Tributaria y rellenar nuevamente un modelo 036, actualizando esta información.

La diferencia entre domicilio social y fiscal está clara, aunque, como comentábamos al inicio de este post, en nuestro país, en la mayoría de casos, ambas coinciden en la práctica, por lo que las sociedades tienen una misma dirección registrada como domicilio social y comunicada a efectos de recepción de cualquier notificación tributaria.

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