Una de las grandes dudas que pueden surgir en el día a día de muchos negocios es la diferencia entre costo y gasto. Esto se debe a que ambos elementos están muy relacionados entre sí pero, a pesar de ello, son elementos económicos diferentes y, por lo tanto, es necesario saber distinguirlos correctamente. 

Qué se considera costo

Al hablar de costo se hace referencia al dinero que se tiene que gastar en la producción de un bien o servicio. Por ejemplo, en el caso de tener una fábrica de coches, los costos serían todos los gastos relacionados con la producción de dichos vehículos. En este sentido, se incluirían desde las materias primas y materiales manufacturados necesarios para la fabricación del coche, hasta los sueldos de los empleados que se ocupan de realizar la producción. Es decir, la mano obra. 

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Qué se considera gasto

Por el contrario, al hablar de gasto, se hace referencia a un tipo de dinero que se tiene que dedicar al negocio para que este funcione en su conjunto. Pero este dinero no está destinado a la producción del bien o servicio prestado de forma directa. Por ejemplo, continuando con el ejemplo de la fábrica de coches, un gasto sería el gasto derivado de pagar a personal de limpieza para mantener en buenas condiciones la fábrica o, por ejemplo, gasto derivado del alquiler de la nave industrial donde tiene lugar la actividad de la fábrica. 

Diferencia entre costo y gasto

Es decir, la diferencia entre costo y gasto hace referencia a si el dinero que se tiene que destinar a la financiación de una partida concreta está directamente relacionada con los costes de producción o no. Si el dinero se destina a un coste de producción directo, sí que será considerado como un costo. Mientras que si el dinero se destina a partidas que no se dedican de forma directa para poder fabricar el producto ofertado en particular, se estará hablando de gasto. 

Cómo afecta a la producción y a los beneficios

Hay que tener en cuenta que, tanto los costes de producción (costo) como los gastos afectan a la producción. Se puede pensar que la producción de un producto o servicio en particular viene definida únicamente por el costo, ya que es la parte del dinero de la empresa que se invierte directamente en el producto que se va a ofertar. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los gastos son elementos que, aunque sea de forma indirecta, también afectan al valor del producto, por lo que no se deben infravalorar. 

En este sentido, y retomando el ejemplo de la fábrica de coches, se puede tomar como modelo el gasto derivado de una campaña publicitaria. Como es lógico, el dinero invertido en realizar una campaña publicitaria para dar a conocer un nuevo modelo de vehículo que se fabrica en la empresa se deberá considerar un gasto, ya que no es coste relacionado de forma directa con la producción del vehículo. Sin embargo, el impacto que tiene este gasto sí que afecta de manera directa a las ventas, ya que, al darse a conocer el producto, las ventas aumentarán de forma proporcional. 

Es decir, los gastos de una empresa no deberán verse únicamente como una pérdida de dinero, sino como una inversión que amplíe los beneficios y que deben afectar positivamente a la producción. Por ejemplo, algunos gastos que puede llevar a cabo una compañía serían la oferta de beneficios sociales a sus empleados (como por ejemplo Ticket Restaurant). Este beneficio social es un gasto para la empresa. Sin embargo, al mejorar la satisfacción de los trabajadores, esto también mejorará su forma de trabajo, por lo que serán más productivos y eficientes. 

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