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El transportista autónomo en la legislación: obligaciones, gastos y modos de ahorrar

Una de las principales preocupaciones del transportista autónomo es la tributación. Hacer frente al cumplimiento de las obligaciones fiscales supone un desembolso importante que obliga a llevar una gestión de cuentas ordenada y meticulosa.

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Igual de importante que hacer una buena planificación, es evaluar las diferentes alternativas para escoger la forma de tributar que resultará más beneficiosa para el flujo de caja.

En lo que respecta al IRPF, el transportista autónomo puede escoger entre la estimación objetiva, o pago por módulos y la estimación directa; opciones que tienen su reflejo en el IVA, con el régimen simplificado y el régimen general.

El transportista autónomo y los gastos

La estimación directa requiere que el transportista autónomo ingrese un veinte por ciento inicial sobre el beneficio y, precisamente por esa razón, son muchos los empresarios del sector que optan por la estimación objetiva, ya que les permite modular sus pagos.

De esta forma, en vez de hacer un gran desembolso inicial, el abono se realiza en función de las unidades empleadas en cada actividad, sobre cuyo total se aplica un porcentaje que supone una carga fiscal más llevadera para el contribuyente.

La Orden HFP/1159/2017, de 28 de noviembre, desarrolla para el año 2018 el método de estimación objetiva del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y el régimen especial simplificado del Impuesto sobre el Valor Añadido. En esta Orden destaca una modificación para el sector del transporte por carretera que afecta al límite máximo de facturación para el transportista autónomo en relación con su régimen tributario.

Así, si hasta su publicación la cuantía máxima era de 125.000 euros (con el requisito de que más de la mitad de la facturación estuviese destinada a profesionales o empresas); pero, desde 2018, para poder continuar acogido al régimen de módulos no se pueden facturar más de 75.000 euros a lo largo del año.

Se trata de una dificultad añadida a la gestión financiera del transportista autónomo, que en su día a día debe hacer frente a retos relacionados con:

  • La falta de liquidez.
  • Las cargas y obligaciones (como la del IVA, que suele tener que anticiparse sin haberse podido cobrar).
  • La dificultad para conseguir financiación bancaria.
  • Plazos de cobro demasiado prolongados.

La realidad es que, tal y como se recoge en la propia Orden, “los autónomos están sujetos a una peor financiación y hacen frente a una elevada tasa de morosidad”. Una realidad que conduce al transportista autónomo a sufrir las consecuencias de costes de financiación elevados que hacen mella en el flujo de caja, ya de por sí frágil por hacer frente a las obligaciones fiscales.

Y no sólo eso: inversiones necesarias en cuanto a vehículos, locales y otros gastos corrientes, sumadas al capital necesario para obtener autorizaciones al inicio terminan suponiendo cantidades importantes a las que el transportista autónomo debe hacer frente para sacar adelante su proyecto empresarial.

Por esa misma razón, es importante encontrar cualquier forma posible de recortar gastos de empresa. Una de ellas es Ticket Gasolina ¿lo conoces? Esta cómoda aplicación facilita controlar el gasto en repostaje y, además, permite obtener descuentos desde el primer litro de combustible. Esta aplicación puede formar parte de una nueva estrategia de ahorro que ayude al transportista autónomo a lograr unas cuentas más saneadas.

 

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