Empleado motivado le da más al teclado
25 de Marzo de 2014
Aquel proyecto era tan interesante y estaba rodeado de un equipo con el que daba tanto gusto trabajar, que el empleado empezó a aporrear las teclas de su ordenador con entusiasmo, y pronto tuvo el primer borrador… Así podría comenzar una idílica historia de un profesional altamente productivo, por estar altamente motivado.
¿Por qué se mejoran los resultados cuando estás motivado? El sentido común (y los estudios sociológicos) revelan una gran verdad: estar contento con el trabajo potencia la creatividad, el rendimiento y la concentración.
 
Si existiera una píldora capaz de imbuirnos en ese sentimiento de euforia laboral, arrasaría en ventas. Pero no la hay. Están las listas, la buena gestión de tiempo, las aplicaciones… Todas esas herramientas funcionan para mejorar la motivación de los empleados y, por ende, la productividad. Pero son precisamente eso, herramientas. La mejor manera de mejorar el rendimiento laboral es encontrar la motivación para aquello que haces.
 
Cómo encontrar (o desarrollar) la motivación interna
 
Los elementos externos (el clima organizacional, la política de retribución, el liderazgo…) importan. Prácticamente la totalidad de los españoles encuestados por Adecco (96,5%) cree que el bienestar laboral influye en el rendimiento de un empleado aumentando su productividad en el puesto de trabajo.
 
Sin embargo, sobre todo afectan cuando son un palo en la rueda de la motivación que traemos de casa. Ese motor interior es el quid de la cuestión.
 
A veces, vivimos obsesionados por encontrar la motivación, o porque el trabajo que llevamos a cabo no nos motiva. Pero incluso aquellos que han hecho realidad sus más altas expectativas acerca de su vocación, tienen días de bajón o aspectos de su trabajo que no les gustan tanto.
 
Así que, sin ser ‘buenrrollista’, intenta enfocarte en los aspectos positivos e intenta cambiar los negativos. Te damos 5 ideas:
 
– Recuerda los motivos que te hicieron aceptar el trabajo.
– Un buen entorno ayuda mucho. A veces, está claro que no está en tus manos mejorarlo. Pero otras, ¿te has planteado qué puedes hacer para que el trabajo sea más agradable? Utiliza los recursos a tu alcance.
– Ten claros tus objetivos: si no sabes muy bien qué quieres lograr, es fácil caer en la desidia.
– Ponte en marcha. A veces, la desmotivación es una excusa más para posponer una tarea. Identifica el primer paso que debes dar para llevarla a cabo… y dalo.
– Celebra los éxitos.
 
¿Te animas?

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