Estrés laboral

El estrés laboral es uno de los problemas más preocupantes que en la actualidad sufre gran parte de la población de las sociedades desarrolladas.Aunque no se trata de una enfermedad que afecte a todos los trabajadores por igual, existen ciertos sectores y empleos que son más propensos a padecerlo. Las consecuencias del estrés laboral son múltiples y variadas, afectando tanto al trabajador como a la propia empresa.

Pero ¿qué entendemos por estrés laboral? El estrés laboral es un tipo de estrés que se caracteriza por originarse en el entorno laboral, es decir, es el estrés generado a causa del desarrollo de la actividad profesionalde la persona que lo padece. Pero aunque el origen es el entorno laboral, sus consecuencias afectan a todos los ámbitos de la vida del trabajador.

En España, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la mitad de los trabajadores admiten haber padecido estrés en el trabajo durante el último año. Es por lo tanto un problema muy extendido que afecta a las personas que lo sufren tanto física como mentalmente, haciendo caer la motivación y perjudicando la salud de quien lo padece.

El estrés laboral disminuye la motivación del profesional, afectando a su concentración y reduciendo su capacidad de trabajar al máximo nivel productivo, por lo que este problema afecta directamente a la rentabilidad de la empresa. Si hay estrés laboral, hay que buscar soluciones para reducirlo lo antes posible. Aprender a gestionar el estrés laboral con soluciones bien diseñadas y adaptadas a cada empresa concreta es fundamental para que el negocio siga creciendo.

Por todo lo anterior, aprender a gestionar el estrés es fundamental para minimizar la presión y reducir sus efectos sobre nuestro organismo. Veamos a continuación con más detalle cuáles son las causas más comunes del estrés y cómo combatirlo, tanto por parte del trabajador como por parte de la empresa.

Qué es el estrés y tipologías

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que se presentan cuando una persona sufre un estado de tensión nerviosa, producto de diversas situaciones en el ámbito laboral o personal. En pequeños episodios el estrés puede ser positivo, ya que provoca una respuesta en la persona que lo sufre que le ayuda a evitar un peligro o cumplir con una determinada tarea en un tiempo delimitado. El problema viene cuando el estrés se convierte en algo crónico, ya que puede dañar la salud de la persona que lo padece.

Existen varios tipos de estrés:

  • Estrés normal. Son las reacciones fisiológicas que se dan en nuestro organismo ante determinadas situaciones y que son normales, ayudando a afrontar y superar algunas situaciones difíciles.
  • Estrés patológico. Cuando el estrés se presenta de forma prolongada. Puede causar importantes problemas físicos y psicológicos.
  • Estrés post-traumático. Se presenta después de que una persona haya vivido algún tipo de suceso muy traumático, como por ejemplo puede ser un accidente de tráfico o una muerte cercana. A consecuencia de estos traumas, la persona sufre pensamientos aterradores con frecuencia y relacionados con la situación que vivió.
  • Estrés laboral. Son un conjunto de reacciones nocivas, tanto a nivel emocional como físico, que se producen cuando las exigencias en el ámbito laboral superan los recursos, las capacidades y/o las necesidades del trabajador.

Algunos individuos sufren de estrés con mayor facilidad que otros y ciertas situaciones lo desencadenan con más probabilidad. Llevar a cabo una correcta gestión del estrés es algo completamente necesario, ya que de otra forma, éste podría afectar negativamente al logro de objetivos, tanto individuales como a nivel de organización.

Causas del estrés laboral

Es necesario identificar claramente las causas más comunes del estrés en el trabajo para tomar medidas que reduzcan su impacto. El estrés en el lugar de trabajo puede ser causado por una amplia serie de factores, algunos de los más frecuentes son:

  • Altas cargas de trabajo. Cantidades excesivas de trabajo y plazos poco realistas pueden llegar a provocar que las personas se sientan apuradas, presionadas y abrumadas.
  • Cargas de trabajo insuficientes. En este caso los trabajadores sienten que sus habilidades están siendo infrautilizadas, lo que les hace sentirse más inseguros.
  • Falta de control. No tener control sobre las actividades laborales desencadena estrés.
  • Ausencia de apoyos. La falta de apoyo interpersonal o relaciones laborales deficientes hacen que el trabajador se sienta solo y estresado.
  • Falta de habilidades. El estrés surge cuando se les pide a las personas que hagan un trabajo para el que no tienen experiencia o capacitación.
  • Adaptación al cambio. Dificultad para establecerse en una nueva promoción, tanto en términos de satisfacer las demandas del nuevo rol como de adaptarse a posibles cambios en las relaciones con los colegas.
  • Preocupaciones de seguridad laboral. Las preocupaciones en relación a la seguridad laboral, falta de oportunidades profesionales o nivel de pago, originan estrés.
  • Bullying o acoso.
  • Cultura de la culpa. Se suele dar en empresas donde los empleados tienen miedo de equivocarse o de admitir haber cometido errores.
  • Gestión débil o ineficaz. La cual deja a los empleados desorientados, sin un sentido de dirección.
  • Microgestión. Estilo de gestión de equipos mediante el cual un gerente observa y controla de cerca el trabajo de sus empleados prestando excesiva atención a detalles menores. Esto puede hacer que los empleados se infravaloren y afectar a su autoestima.
  • Presencia de cadenas de mando poco claras. Se agrava cuando cada gerente solicita que se priorice su trabajo.
  • Falta de comunicación. No mantener informados a los empleados sobre los cambios importantes en el negocio hace que se sientan inseguros sobre su futuro.
  • Condiciones deficientes de trabajo. Por ejemplo excesivo calor, frío, humedad o ruido, poca iluminación, asientos incómodos, etc., están detrás de muchos casos de estrés.
  • Conflictividad laboral. Quizás el más importante generador de estrés.

Para todas estas causas de estrés laboral, el liderazgo de calidad, el respeto, la comunicación y una cultura del reconocimiento, por ejemplo a través de políticas de retribución flexible, son actuaciones necesarias por parte de la gerencia de cualquier empresa.

Síntomas de estrés laboral en el trabajador y en la empresa

En el trabajador

Aunque los síntomas más claros no se suelen percibir hasta que no se han alcanzado niveles de estrés elevados, sí que hay algunas señales que pueden alertar de que un empleado empieza a sufrir de estrés. Algunos de los signos más importantes de que padecemos estrés en el trabajo son:

  • Cambios de comportamiento.
  • Descenso de la productividad.
  • Irritabilidad.
  • Absentismo.
  • Pérdida de confianza.
  • Fallos de memoria.
  • Problemas de concentración.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Alteraciones en el apetito.
  • Problemas digestivos.
  • Trastornos musculares.

Las respuestas agudas al estrés pueden darse por lo tanto en distintas áreas, como:

  • Emociones: ansiedad, depresión o fatiga.
  • Comportamiento: introspección, agresividad, tristeza o desmotivación.
  • Pensamiento: dificultades para la concentración y la resolución de problemas.
  • Estado físico: palpitaciones, náuseas o dolores de cabeza.

Si el estrés persiste pueden producirse cambios en el funcionamiento neuroendocrino, cardiovascular, autonómico e inmunológico, lo que podría conducir a trastornos en la salud mental y física.

En la empresa

Los síntomas más comunes que podemos percibir en una empresa en la que sus trabajadores sufren de estrés son:

  • Aumento de los conflictos laborales entre compañeros.
  • Descenso de la productividad debido a la bajada de motivación de algunos trabajadores.
  • Incremento del número de errores, por falta de compromiso y / o concentración, lo que puede perjudicar también a la imagen del negocio y la marca empleadora.
  • Aumento del absentismo y de la rotación.

Es cierto que sin cierto grado de estrés nuestra capacidad de adaptación a los cambios es menor. Sin embargo, el exceso prolongado al mismo puede desembocar en patologías tanto físicas como mentales que afectarán a nuestra productividad.

En el caso de la organización, contar con empleados estresados la lleva hacia un empeoramiento del clima laboral, la fuga de talento y el descenso en la satisfacción del cliente.

Consecuencias del estrés laboral para la empresa

Cuando se analizan el estrés laboral y sus consecuencias, el enfoque suele estar en el impacto sobre la persona que está estresada. Sin embargo, esta condición también causa efectos adversos sobre su trabajo y la empresa para la que presta sus servicios.

Cuando no es solo uno, sino varios los empleados que sufren de estrés laboral, las consecuencias aumentan, igual que lo hace el impacto en la organización. Los empleados que están estresados ​​pueden faltar al trabajo, pueden acudir a trabajar pero no cumplir con sus deberes y pueden sufrir otros problemas de salud que se desarrollan como consecuencia del estrés. Estos factores impactarán significativamente en la empresa de formas tan distintas como las siguientes:

  • Problemas de motivación. Lo que se traduce en una bajada de su productividad.
  • Rotación de personal y aumento de los costes de contratación y formación. Como resultado de lo anterior, la rotación de personal puede aumentar y los empleados con experiencia pueden abandonar la organización. La empresa tendrá que reclutar a nuevos empleados, lo que implica una inversión en tiempo y recursos considerable.
  • Descenso de la productividad y eficiencia. Los empleados estresados ​​son menos productivos y eficientes, y esto, combinado con las ausencias, la baja moral y la rotación de personal, tendrá un impacto negativo en la productividad y la eficiencia de la organización.
  • Pérdida de calidad del servicio al cliente. Es muy difícil mantener los niveles de servicio al cliente con ausencias del personal, alta rotación, problemas de moral y motivación, baja productividad e ineficiencias. Esto provoca un aumento de las quejas y la posible pérdida de clientes.
  • Empeoramiento de la comunicación y relaciones. Cuando los empleados están estresados, se muestran más irritables y retraídos, lo que unido a la baja moral, afecta negativamente a la dinámica del equipo, la comunicación dentro y fuera de la empresa y las relaciones internas y externas.

Consecuencias del estrés laboral para el trabajador

Como es lógico, las consecuencias del estrés laboral afectan de manera directa al propio trabajador. En este caso, lo más habitual es que el trabajador presente ansiedad en su vida diaria y desgana o desidia en el trabajo. Esto puede afectar de forma importante a otros ámbitos de su vida, produciendo insomnio, fatiga crónica, mal humor, desórdenes digestivos, depresión o falta de capacidad de concentración entre otras muchas consecuencias.

Al padecer estrés laboral el trabajador se muestra menos eficiente y competente en las tareas propias de su puesto laboral. Además, se ha comprobado que los trabajadores que padecen estrés laboral tienen una tasa de ausencia laboral mayor que otros trabajadores, debido, principalmente, a las bajas médicas consecuencia de las diferentes enfermedades ligadas al estrés. En consecuencia, el estrés laboral reduce la competitividad de los trabajadores.

Otros de los problemas más importantes que genera el estrés laboral en el trabajador son:

  • El estrés laboral es una de las principales causas de bajas médicas que se firman a diario tanto en España como en el resto de Europa.
  • El estrés laboral mantenido en el tiempo es una de las razones que explican el famoso Síndrome de Burnout (estar quemado).
  • El estrés laboral afecta a la conducta de los empleados, algo sumamente arriesgado si hablamos de profesionales dedicados a la atención al público, a la negociación de contratos, a los Recursos Humanos, etc.
Prevenir el estrés en el trabajo

Cómo prevenir el estrés laboral

Para ayudar a prevenir el estrés dentro de una empresa es muy importante que se evalúen dentro de ésta aspectos como:

  • Frecuencia de las ausencias de los trabajadores.
  • Volumen de bajas por enfermedad a largo plazo.
  • Índice de rotación de personal.
  • Incidentes de salud y seguridad.
  • Tasa de quejas internas.

Esta información debe ser analizada teniendo en cuenta también los comentarios de los empleados, la experiencia de la administración o los comentarios de los clientes, entre otros; algo que puede llevarse a cabo a través de encuestas, reuniones grupales y de equipo y reuniones individuales.

Una vez se determine el grado de incidencia del estrés en la organización, las áreas más perjudicadas y los departamentos donde es preciso actuar de forma prioritaria, habrá que pensar en posibles soluciones.

Los programas de incentivos o la implementación de un nuevo modelo salarial, como la retribución flexible, pueden dar un impulso a la moral de los empleados y ayudar a mantener elevados sus niveles de motivación. Se trata de métodos efectivos para luchar contra el estrés y sus consecuencias, igual que el reconocimiento individual o el diseño de recompensas personalizadas, de acuerdo a las necesidades, intereses y expectativas de cada empleado.

Prácticas que puede realizar el empleado que ayudan a combatir el estrés laboral

Un trabajador debe saber mantener a raya el estrés en el trabajo y el primer paso es reconocerlo. Una vez se identifican sus señales, existen diversas formas de conseguir acabar con él:

  • Localizar la fuente del estrés laboral. La carga de trabajo, la relación entre compañeros, superiores o subordinados o la presión por alcanzar los objetivos establecidos suelen ser los focos más comunes de estrés. Una vez localizado el origen del problema, es preciso actuar y optimizar aquello que deba ser mejorado. Lidiar con el estrés sólo será posible si se entienden los motivos por los que surge esa sensación.
  • Organizar el día a día priorizando lo importante. El orden ayuda a mantener las cosas bajo control. Una vez organizado todo, es momento de priorizar las actividades para realizar en primer lugar aquellas más importantes.
  • Realizar ejercicio físico. La actividad física reduce cualquier tipo de estrés, tan solo son necesarios 20 minutos al día para lograrlo. Su práctica, de forma regular, nos hace liberar endorfinas (una hormona antiestrés) y nos ayuda a dormir mejor por las noches.
  • Aprender a relajarse. Respirar, meditar y buscar la paz interior es un recurso al alcance de todos.
  • Realizar descansos. El cerebro necesita hacer pausas, aunque sea un minuto por cada hora de trabajo.
  • Dormir las horas necesarias. Entre 7 y 8 horas al día son imprescindibles para que descanse el cuerpo y también el cerebro.

Prácticas que puede realizar la empresa que ayudan a combatir el estrés laboral

Algunas de las medidas más efectivas para evitar y combatir dicho problema son las siguientes:

Mejorar el ambiente laboral

Hay que crear un clima laboral positivo, seguro, amable y respetuoso en el que los empleados puedan desarrollar todo su potencial sin trabas de ningún tipo. Para conseguirlo la empresa puede:

  • Poner en marcha diversas políticas de conciliación de la vida familiar y profesional.
  • Brindar la posibilidad de teletrabajar en los puestos que así lo permitan.
  • Racionalizar los horarios de trabajo.
  • Ofrecer diversas remuneraciones no dinerarias, como tickets guardería, tickets restaurante, etc.

Mejorar la comunicación interna.

Si un empleado no tiene la confianza suficiente como para comentar sus problemas profesionales con el resto de empleados o con su jefe directo, estos problemas no dejarán de crecer en su interior. Mejorar la comunicación interna es tanto una solución, como una medida preventiva contra el estrés laboral. Para ello se pueden implementar medidas como:

  • Habilitar una Intranet que facilite la comunicación entre los distintos profesionales y departamentos de la empresa.
  • Utilizar aplicaciones de comunicación interna como, por ejemplo, grupos de WhatsApp, de Telegram, etc.
  • Colocar un buzón físico donde los empleados puedan hacer llegar notas a los directivos.
  • Organizar talleres y jornadas de dinámicas de grupo, sesiones guiadas por profesionales que ayuden a mejorar la comunicación interna de la empresa.

Realizar encuestas entre los empleados

Que les permitan manifestar su opinión sobre el funcionamiento de diferentes sectores dentro de la compañía. A partir de esta información, la empresa podrá tomar las medidas oportunas para mejorar las condiciones laborales de sus propios trabajadores.

Disponer de protocolos de acción en caso de necesidad

Es fundamental que la empresa disponga de protocolos de actuación en caso de detección de alguna situación que requiera la atención de Recursos Humanos, tales como pueden ser situaciones de acoso laboral.

Seguimiento de la carrera profesional de los empleados

Esto permite disponer de una proyección a largo plazo del empleado, lo que a su vez, ayuda a dirigir su trayectoria dentro de la empresa.

Respetar los horarios establecidos y vacaciones

Una de las principales causas de estrés laboral que existen tiene su causa en la falta de capacidad del trabajador para desconectar del trabajo en su vida personal y familiar. De esta forma, si se respetan y diferencian perfectamente los horarios laborales de aquellos que no lo son, se fomentará un clima que ayudará a que el estrés laboral del empleado se reduzca.

Ante el estrés laboral disponemos de diversas armas muy eficientes para combatirlo, tanto por parte del trabajador como por parte de la empresa. Es esencial que estemos rodeados de un equipo humano feliz, equilibrado física y emocionalmente, motivado y completamente implicado con los objetivos económicos de la empresa.

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