Las inversiones financieras a largo plazo, ya se haya puesto el capital en bonos, acciones o inmuebles, se basa en dos elementos importantes: la confianza del inversor en el proyecto donde deposita su capital y la diversificación, estrategia que le ayuda a asegurar la rentabilidad de cada euro a más de doce meses vista.

Todas las inversiones conllevan riesgos y es posible que con las inversiones a largo plazo no se obtenga lo que se invirtió originalmente y, por eso, hay que tener en cuenta que el rendimiento pasado no debe verse como una indicación del rendimiento futuro.

 

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Ventajas de las inversiones a largo plazo

La principal ventaja de las inversiones a largo plazo radica en la relación entre la volatilidad y el tiempo. Las inversiones mantenidas por períodos más largos tienden a presentar una volatilidad menor que las mantenidas por períodos más cortos.

Así, cuanto mayor sea el plazo al que queda sujeta la inversión, más probabilidades se tendrán de capear los períodos de mercado bajos. Prueba de ello es que los activos con mayor riesgo de volatilidad a corto plazo, como las acciones, tienden a ofrecer rendimientos más altos a largo plazo que los activos menos volátiles, como los mercados monetarios.

Cuándo interesan las inversiones financieras a largo plazo

Las inversiones financieras a largo plazo pueden resultar muy rentables especialmente si se tienen en cuenta algunas de las siguientes recomendaciones:

  • Abrazar el riesgo. No al nivel que podría llegarse con una inversión a corto plazo, pero sí hasta cierto punto, para aumentar las ganancias. Probar suerte en mercados emergentes o invirtiendo en startups es una forma de lograrlo.
  • Controlar los ingresos. La inversión es más que crecimiento de capital y, para lograr beneficios en las inversiones a largo plazo hay que poner el foco en los ingresos por dividendos.
  • Diversificar. Cuando se está en disposición de ampliar la cartera con nuevas opciones, invertir también en el extranjero y combinar opciones de mayor riesgo con otras más seguras, aumentan las probabilidades de éxito.
  • Hacer inversiones regulares. Las inversiones financieras a largo plazo interesan a los inversores con capacidad para poner su dinero en el mercado de valores a intervalos regulares, ya que ello les permite superar la volatilidad.

Inversiones financieras a largo plazo e inversiones a corto plazo

Sin embargo, hay que tener en cuenta que las inversiones a largo plazo difieren en muchos sentidos de las planteadas a corto plazo, puesto que éstas últimas probablemente se venderán, mientras que las inversiones a largo plazo podrían no venderse.

Otro aspecto práctico a considerar tiene que ver con el hecho de que cuando una compañía compra bonos o acciones ordinarias como inversiones, la decisión sobre si clasificar la inversión como de corto o largo plazo tiene algunas implicaciones bastante importantes sobre la forma en que se valoran esos activos en el balance general.

Así, mientras que en el caso de las inversiones a corto plazo se registran en el mercado, y cualquier disminución en el valor se reconoce como una pérdida, los aumentos de valor no se reconocen hasta que se vende el artículo. Por lo tanto, la clasificación del balance de una inversión, ya sea a largo o corto plazo, tendrá un impacto directo en la utilidad neta declarada en el estado de resultados.

En cualquier caso, las únicas inversiones financieras a largo plazo o a corto que interesan son aquellas que generan un rendimiento. Si no se obtiene más del capital que lo que se ha invertido, entonces más que una inversión se está incurriendo en un gasto.

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