El IVA es uno de los impuestos indirectos más conocidos de todos. Su nombre procede de las iniciales de Impuesto sobre el Valor Añadido, y es un impuesto que está presente en todos los países de la Unión Europea y muchos fuera de esta. Según sea el caso de la compraventa que se realice, se deberá abonar una cantidad u otra. En el caso de que las compraventas se lleven a cabo entre diferentes países, pero que estos formen parte de la Unión Europea (UE), será cuando se esté hablando de IVA intracomunitario. 

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Qué es el IVA intracomunitario

El IVA intracomunitario es el IVA que se aplica a los productos y servicios que se comercian entre diferentes países cuando tanto vendedor y comprador pertenecen a países de la UE. Esta normativa está determinada por las leyes relativas al IVA transfronterizo de la UE, que es el que hace referencia al pago del IVA entre diferentes países. Sin embargo, dentro del IVA transfronterizo general, se distingue el IVA intracomunitario, que es el tipo de IVA transfronterizo concreto que se paga cuando la compraventa se ejecuta entre países miembros de la UE.

Cómo y cuándo se aplica el IVA intracomunitario

El IVA intracomunitario se aplicará en el caso de las compraventas ejecutadas en territorio europeo y en el que comprador y vendedor estén situados en distintos países de la UE, y se aplica tanto a productos como a servicios. 

Además, hay que tener en cuenta que no será lo mismo si se trata de un comprador final o de un intermediario. Esto se debe a que si se trata de un consumidor final, será este el que pague el IVA correspondiente (que será el que corresponda al país en el que el consumidor final ejecuta la compra). Por el contrario, si el comprador es un intermediario, es decir, un comprador que va a volver a vender el producto comprado, el pago del IVA no deberá figurar en la factura de dicha transacción, puesto que el IVA se aplicará más tarde. 

No obstante, hay que tener en cuenta que, para poder evitar el pago del IVA en este caso, el intermediario deberá figurar como dado de alta en el ROI (Registro de Operaciones Intracomunitarias). Es decir, deberá ser una empresa que cuenta con su correspondiente NIF. De hecho, el pago del IVA intracomunitario en este caso se deberá pagar como la autoliquidación del IVA por el bien o servicio adquirido. Es decir, la empresa intermediaria actuará como sujeto pasivo y, en consecuencia, deberá autoliquidar el impuesto correspondiente en el área geográfica desde donde ejecuta su actividad. Sin embargo, debido a que este es un tipo de IVA que se puede asociar a la actividad normal de la propia empresa, en la mayoría de los casos, se tratará de un IVA deducible. 

¿Qué se entiende por IVA deducible?

Se habla de IVA deducible cuando se podrá solicitar a la autoridad fiscal la devolución de dicho impuesto. Esto sucede en distintas situaciones. Sin embargo, la más habitual de ellas, es cuando el IVA en cuestión está asociado a la actividad laboral o profesional de la empresa o autónomo que lo ha pagado. 

No obstante, para que el IVA pueda ser deducible, es necesario aportar la documentación correspondiente (generalmente ticket o factura) que acredite que se ha producido dicho pago. De esta forma, la autoridad fiscal podrá conocer los datos relativos al pago y, en consecuencia, valorar si es digno de ser un IVA deducible o no. 

En este sentido, el uso de ciertas herramientas puede ayudar a agilizar el proceso de devolución del IVA tanto para autónomos como para empresas. De hecho, gracias a soluciones como Corporate, se pueden gestionar los gastos profesionales desde una aplicación integral y global, que aporta al empresario toda la información relativa a los gastos profesionales de sus empleados y permite una gestión de la devolución del IVA mucho más rápida y eficaz. 

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