La gestión contable de cualquier negocio necesita tener en cuenta el IVA repercutido. Este gravamen supone un porcentaje del precio al público que marca la empresa en la venta de sus productos o el contrato de sus servicios y dependerá de la forma en que éstos se clasifiquen.

 

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¿Qué es el IVA repercutido?

El IVA repercutido en España es un porcentaje del 21%, uno reducido del 10% o el súper reducido del 4% con que la empresa grava sus servicios o bienes para ofrecerlos al público.

A este tipo de IVA, también se le denomina IVA devengado y, en realidad, pese a que la empresa o el autónomo lo recogen al completarse la transacción con sus clientes, no entra a formar parte de sus ingresos, sumándose al resto del importe recibido por la compra de un producto o la contratación de un servicio, sino que deberá pagarse íntegramente a la Agencia Tributaria.

¿Cómo deben las empresas gestionar el IVA repercutido?

Debido a que las empresas cumplen una mera función recaudadora de este impuesto, es muy importante que así quede reflejado en su contabilidad. Para ello, habrá que desglosar cada ingreso en dos partes, el importe que la organización puede emplear para cubrir gastos y aumentar sus beneficios, y el porcentaje correspondiente a este gravamen, que tendrá que pagar a Hacienda llegado el momento.

 

Por ejemplo, un autónomo que comercializa harina, un alimento básico, deberá saber que, tras vender un kilo de harina a un euro, sus cuentas quedarán de la siguiente forma:

 

  • Tarifa de venta al público de 1 kilo de harina = 1 euro.
  • IVA repercutido: 0,04 euros.
  • Ingresos por la venta: 0,96 euros.

 

Así, aunque este empresario por cuenta propia recibirá un euro por parte del cliente, deberá entregar cuatro céntimos a la Autoridad Tributaria en concepto de IVA devengado.

¿Cuál es la diferencia entre IVA repercutido e IVA soportado?

Si bien el IVA repercutido grava las tarifas finales de las transacciones comerciales de la empresa, que deberá recaudar el porcentaje correspondiente; al mismo tiempo, existe otro tipo de IVA cuyo pago, no recibe, sino que debe hacer frente. Es lo que se conoce como IVA soportado.

 

Todo negocio tiene gastos fijos y variables y, el precio de ambos incluye un impuesto. El IVA soportado tendrá que ser abonado por la empresa en el momento de completar una transacción de venta o contrato de servicios.

 

La ventaja es que este tipo de Iva puede desgravarse, aunque para ello habrá que esperar, igual que sucedía con la gestión del IVA repercutido, al final de cada periodo impositivo.

¿Cómo optimizar la gestión del IVA soportado?

Al acabar un trimestre o finalizar el año, las empresas deben cumplir con sus obligaciones fiscales. Al cálculo del IVA repercutido que deberán pagar deben restar el total del IVA soportado durante ese periodo de tiempo.

 

El resultado de esa sustracción será el IVA a pagar. Sin embargo, es importante no olvidarse de descontar el IVA soportado ya que, de lo contrario, se estaría perdiendo una oportunidad de ahorro.

 

Precisamente este error es el que evitan nuevas soluciones, como Ticket GasolinaCorporate que centralizan los pagos realizados por la empresa en base a un sistema de factura única que facilita el proceso de desgravarse el IVA.

¿Listo para compensar el IVA repercutido con el IVA soportado sin errores?

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