No hace falta ser rubio y alto para poder conciliar la vida profesional con la familiar. Pero lo parece, a juzgar por el referente que los países escandinavos han supuesto para el resto de Europa en materia de igualdad y equilibrio entre el hogar y la oficina.
Según un estudio de la Comisión Europea, las mejoras en flexibilidad laboral e igualdad de género son claves para mejorar la conciliación laboral, ya que son positivas tanto para empresarios como trabajadores. Y buena muestra de ello la dan los países del norte de Europa.
El liderazgo de los nórdicos se ha vuelto a confirmar hace poco: Islandia encabeza la clasificación del Índice del Foro Económico Mundial correspondiente al año 2010, seguida de Noruega, Finlandia y Suecia, con Dinamarca en el séptimo lugar, según publica La Vanguardia. Se han ganado el puesto a pulso, a base de una alta participación de la mujer en el mundo laboral, una menor brecha salarial, y más oportunidades para ellas a la hora de ser jefas.
Pero ¿cómo lo han logrado? Con permisos para madres y padres más largos, ayudas económicas y una buena red de guarderías. Desde hace 30 años, estos países se han dejado la piel para fomentar la conciliación y lograr así, entre otros, mejorar la situación de la mujer y la tasa de natalidad (recordemos que en España se sitúa en 1,4 hijos por mujer, por debajo de la media de la UE).
Lo contaba de visita en nuestro país Anita Nyberg, profesora de la Universidad de Estocolmo y experta en conciliación, que defiende “un permiso paternal obligatorio que no pueda ser transferido a las madres”. En Suecia, el permiso dura 16 meses, 2 de los cuales son del padre. «En la UE todavía se habla de la conciliación como si fuera una cosa sólo de mujeres», lamentaba Nyberg.
La filosofía de los nórdicos en esta materia se ha exportado al resto de los países europeos a través de las leyes europeas. No siempre ha habido un final feliz en su aplicación. El mapa europeo de la conciliación marca ciertas fronteras entre los países. Los centroeuropeos apuestan más por ayudas familiares “en especie” y fórmulas de cooperación entre gobiernos, agentes no gubernamentales y empresarios, pero son sobre todo las mujeres las que recurren a ellas. Y en los países mediterráneos, Portugal e Irlanda, faltan recursos asistenciales.
No sorprende por tanto que España y Grecia caminen a la par a la cola del ranking en cuanto a la “paridad hombre-mujer” y a la “flexibilidad horaria en el trabajo”. El tirón de orejas nos lo hemos llevado por parte del estudio de la Comisión Europeaen los 27 estados miembros de la Unión Europea, además de en Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza, que mencionábamos anteriormente.
La flexibilidad horaria es un factor que, dicen desde la Comisión, puede ayudar a conciliar trabajo y familia. Junto a la igualdad de género, “son requisitos previos importantes para la recuperación económica”, sentencia la comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía de la Unión Europea, Viviane Reding.

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