La paga extra que llega dos veces al año, a veces se prefiere recibir distribuida proporcionalmente a lo largo de doce mensualidades. Quienes optan por esta alternativa lo hacen para aumentar su poder adquisitivo y llegar más desahogados a final de mes.

Algunos de ellos, además de decantarse por la paga extra prorrateada, pactan con su empresa acogerse a un modelo de retribución flexible. Ambas opciones son compatibles y su unión permite disponer de más dinero al empleado. Se trata de la opción más inteligente. ¿Quieres saber cómo funciona y qué beneficios tiene combinar estos dos enfoques salariales?

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Un sueldo que da para más: paga extra prorrateada y retribución flexible juntas

Lo primero que hace falta tener claro es que se cobra lo mismo cuando se reciben:

  • 14 mensualidades por la misma cuantía, de las cuales doce son el salario normal y dos la paga extra.
  • 12 mensualidades de una cuantía superior, que ya llevan integrada la parte proporcional de paga extra, de verano o de invierno, que corresponde.

Aunque el dinero de la extra de navidad, por ejemplo, llega todo junto y se percibe como una cantidad superior, en realidad es lo mismo que el empleado percibiría al prorratearse en los seis meses previos o siguientes.

Existe, sin embargo, una diferencia. Tiene que ver con la planificación y la gestión. Cuando todos los meses del año se recibe la misma cantidad es más fácil administrar ese dinero, hacer previsiones y ahorrar. Es la gran ventaja de la paga extra prorrateada.

Todos sabemos que cuando se reciben dos pagas extras al año, sin prorratear, se usan para cubrir gastos específicos relacionados con las fechas, celebraciones navideñas y planes de verano; quizás tapar algún “agujero” y poco más. El resultado es que, el resto de meses, se terminan más justos que con el desahogo del prorrateo.

No obstante, hay quienes saben cómo sacar aún más partido a su salario, aun en el caso de sueldos mileuristas. Son los asalariados que conocen lo que es la retribución flexible.

En este caso, deciden sustituir una parte de su sueldo por el pago en especie de algún concepto, elegido por el propio empleado y susceptible de modificarse a medida que vayan cambiando sus necesidades, como:

La ventaja es que, por una parte, la gestión de sus gastos se simplifica, mejora la puntualidad en el pago y se evitan recargos por deuda. Además, el beneficio más importante de la retribución flexible es que los gastos que cubre están exentos de IRPF. Esto puede impulsar un ahorro de varios cientos de euros al año. Eso sí que es una paga extra.

Así que, es hora de adoptar un enfoque de contabilidad del hogar más consciente y lógico. Buscar la simplicidad, la comodidad y el ahorro. ¿Ya tienes la paga extra prorrateada? ¿Te habías planteado recurrir a la retribución flexible?

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