Probablemente todos recordamos un jefe al que no hemos soportado, o que nos ha puesto las cosas difíciles. La realidad es que ser jefe es cada día más difícil, y que, si miramos bien, abundan más los buenos jefes que los no tan buenos. Son aquellos que son capaces de reconocer el trabajo bien hecho y lo premian.
¿Existe el jefe ideal? Para los españoles, además de ser un trabajador brillante, lo mejor de un superior es que sea un buen líder, cercano, honrado y humilde; que sepa comunicarse con sus subordinados, fomente el trabajo en equipo y tenga la capacidad de delegar. Un retrato robot que dibuja un estudio de la consultora de selección Cátenon.
El modelo queda apuntalado por las conclusiones del estudio «El mundo del trabajo» , elaborado por la consultora Randstad, según el cual está aumentando la valoración de aspectos intangibles de las empresas, como el reconocimiento. Un 89% de los empleados busca jefes respetuosos y cercanos; también destacan aquellos que valoran a los directivos capaces de motivar y razonar con sus equipos; por el contrario, el autoritarismo sólo es valorado como un factor de éxito para convertirse en jefe por el 34% de los empleados.
El debate viene de lejos. Como explica el profesor de la Universidad de Navarra Enrique Sueiro en un artículo sobre el retrato del jefe ideal publicado en el Heraldo de Aragón, “Peter Drucker estableció a mediados del siglo XX cinco funciones del directivo: fijar objetivos, organizar, motivar, medir y comunicar”.
Más que palmaditas
Decía el sociólogo Talcott Parsons en su teoría del equilibrio social que las personas tienen un buen motivo para seguir las normas: obtener recompensas y eludir sanciones. Un buen líder ha de lograr que todos los integrantes de su equipo remen en la misma dirección. Y para ello puede recurrir a varias herramientas, entre ellas el reconocimiento.
De acuerdo con el Barómetro de Clima Laboral elaborado por Edenred e IESE en 2010, en lo que se refiere al reconocimiento del desempeño, sólo un 47% de los empleados españoles se encuentra satisfecho con el reconocimiento que recibe por parte de su organización. Los cargos ejecutivos son los que se sienten más reconocidos, en un 53% de los casos.
Un año más tarde, en 2011, el Barómetro de Conciliación Edenred-IESE analizó las competencias de los jefes en 5 ámbitos: carácter, comunicación, competencia técnica, trabajo en equipo y reconocimiento. Y detectó que, por franjas de edad, los empleados más jóvenes, entre 18 y 24 años, son los menos críticos, mientras que los de 35 a 39 años y los de 40 a 49 años son los más críticos con sus jefes (un 17% y un 19% respectivamente).
Para conseguir que el equipo se motive y comprometa con la organización es más que recomendable que los superiores reconozcan el trabajo bien hecho, igual que estar ahí ante posibles fracasos, convirtiendo el respaldo en fuente de productividad.

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