El mundo laboral es cada vez más exigente. Tanto si trabajas para compañías grandes como para empresas de menor tamaño, ser productivo es esencial. Optimizar esfuerzos y recursos es una buena manera de ser más eficiente. ¿Quieres mejorar tu productividad personal?

Ventajas de la productividad

A veces, el volumen de trabajo es excesivo. Estar pendiente de muchas cosas a la vez no nos hace centrarnos en un objetivo concreto. Es habitual empezar muchas tareas y no acabarlas o no finalizarlas como esperábamos y eso va en contra de la productividad personal, afectando también al rendimiento de la empresa.

Hace falta encontrar la manera de enfocarse en lo importante, de priorizar y ser efectivo ya que, por un lado, ser productivo te ayuda a ordenar tu trabajo y hacerlo más pausadamente y mejor. Por otro, es un buen método para optimizar tu tiempo y dinamizar esfuerzos.

Abarcar demasiadas tareas a la vez puede llegar a ser contraproducente, pero desde hoy sabrás cómo impulsar tu productividad personal.

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Aumentar la productividad personal: recomendaciones que funcionan

Consejos hay muchos para mejorar nuestra productividad personal. Aunque, a la hora de la verdad, suele suceder que nos olvidamos de ellos y volvemos a los mismos vicios de antes. No es fácil librarse de algunos hábitos y, por ello, aquí os damos 5 reglas muy sencillas y prácticas para aplicar en vuestro día a día que os ayudarán a lograrlo.

¿Sabías que ser más productivo depende de nosotros mismos? ¿Tienes ganas de ser más eficiente en tu trabajo y no sabes cómo hacerlo?

Las 5 reglas de la productividad personal

Las 5 reglas que debes seguir si quieres aumentar tu productividad personal

Regla número 1: Céntrate en lo importante

En una empresa, surgen multitud de tareas que se acumulan con los días. Quizá lo más lógico sería hacerse un planning y seguirlo a rajatabla. Esto se convierte en tarea fallida en la mayoría de los casos.

Seguro que, de entre todas tus tareas, hay algunas más importantes que otras y ahí está una de las claves para aumentar tu productividad personal: prioriza. Haz primero las que sean más urgentes o importantes. Dedícales el tiempo que necesitan.

Recuerda: Más vale una tarea bien hecha que mil mal terminadas.

Regla número 2: Evita distracciones

Es la regla que más cuesta. La cantidad de estímulos que tenemos actualmente hace que tardemos mucho más en acabar una tarea. Mirar constantemente WhatsApp, Facebook o Twitter provoca que nos distraigamos y dejemos de centrar la atención en nuestro trabajo.

Esto lleva a la pérdida de concentración y, por lo tanto, termina costándonos más tiempo para completar las tareas.

Tener guardado el móvil personal es un buen consejo para no caer en la tentación.

Recuerda: si te importa la productividad personal, las redes sociales no son primordiales, pueden esperar.

Regla número 3: Sé positivo

Normalmente, el exceso de trabajo genera estrés. La acumulación de tareas nos hace sentirnos agobiados. No llegamos a todo y nos enfadamos con el mundo.

Una buena actitud nos ayudará a ser más resolutivos y a tener más ideas. Si estamos enfadados o de mal humor, lo más probable es que no nos salga nada a derechas y nos ofusquemos más.

Recuerda: Con una sonrisa todo se puede.

Regla número 4: Disfruta de tu tiempo libre

A veces, creemos que nosotros no somos importantes. Priorizamos nuestro trabajo a nuestra vida. Nuestro tiempo libre lo utilizamos para terminar tareas inacabadas o adelantar trabajo. Error.

Comprender que nosotros mismos, nuestra familia o nuestros amigos son primordiales es relevante también para trabajar bien. Si pasamos tiempo con los que más nos importan, llegaremos al trabajo más felices. Eso nos ayudará a afrontar nuestros deberes de mejor manera.

Recuerda: El trabajo es necesario, pero tú eres imprescindible.

Regla número 5: Ama tu trabajo

Parece un tópico, pero si no te gusta lo que haces, jamás serás feliz. Y como hemos dicho, sin felicidad no se puede alcanzar el nivel de productividad personal deseado Debes encontrar todos los días una razón para dejarte la piel en tu trabajo.

Que te satisfaga, te emocione y te dé ganas de seguir aprendiendo es necesario para afrontar los retos de cada día.

Recuerda: Si no encuentras sentido a lo que estás haciendo, no merece la pena seguir ni un día más.

Como empresario, puede que te hayas dado cuenta de que la mayoría de estas reglas de oro depende exclusivamente del trabajador, aunque, en cuanto a la última, hay algo que puedes hacer. Si quieres contribuir a impulsar la productividad personal de los profesionales en plantilla esfuérzate por mantenerlos motivados, por construir un clima laboral agradable y reconocer su talento. ¿Conoces la retribución flexible y sus ventajas?

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