Los conflictos aparecen. Es inevitable. Surgen cuando en un mismo equipo hay personas con diferentes expectativas. Esto hace que la gestión de este tipo de problemas sea crítica. La resolución de conflictos laborales, ejemplos de malentendidos entre dos compañeros o de discusiones a gran escala, puede llevarse a cabo de distintas maneras, pero, lo más importante, es tener en cuenta que se puede evitar el conflicto si, al principio de una discusión, se toman algunas medidas que facilitan la comunicación.

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Resolución de conflictos laborales: ejemplos de actitudes que previenen el desastre

Sería genial si las empresas pudieran resolver estas disputas antes de que las partes tuviesen que gastar dinero en litigios, o para evitar que un empleado fuera despedido o de manera previa a que el cliente o la relación laboral desaparecieran para siempre. Algunas técnicas de resolución de conflictos (ejemplos como los tres que veremos a continuación) son tan sencillas de aplicar como útiles y ayudan a evitar y resolver este tipo de problemas tan frecuentes en la empresa en las etapas iniciales.

Todo profesional encargado de gestionar personas debería tener como objetivo desarrollar nuevas habilidades de resolución de conflictos. Ejemplos como los siguientes son un buen punto de partida:

  1.   Mantener la calma. Lo que lleva al conflicto es la escalada ya que, a medida que el enfado va en aumento, la mayoría de nosotros dejamos de escuchar para comprender. En su lugar, empezamos a aplicar una escucha selectiva que perjudica a la situación. Mantener la calma es esencial y, para lograrlo, hay que tratar de alejar el foco de atención del problema concreto y mirar el panorama general. Si lo piensas, casi todas las disputas se resuelven eventualmente. Por tanto, ¿por qué no empezar a resolver desde el momento presente?
  1.   Escuchar activamente. Durante una discusión, la escucha suele emplearse para formar un argumento de respuesta que permita probar que se tiene la razón. Cuando la mayoría de nosotros nos enfrentamos, lo primero que hacemos es dejar de escuchar. La única forma de resolver conflictos es escuchar con atención lo que la otra persona está diciendo. Quizás te sorprendan con buenos argumentos. Además, hay que intentar controlar la ira. Se trata de una emoción secundaria, que, generalmente, se desencadena como mecanismo de defensa para encubrir el dolor o el miedo. Cuando alguien está enfadado, generalmente hay algo de dolor o miedo por el que se siente avergonzado, o que, de manera inconsciente, le hace actuar con rabia. Escucharle te ayudará a tender un puente que os facilite avanzar hacia una solución satisfactoria para ambos.
  1.  Acentuar lo positivo. Es importante encontrar o crear algunos puntos en común con la otra parte. Además de ser útil para avanzar hacia una resolución de problemas conjunta, es una manera de empatizar que sirve para normalizar la situación y sembrar la calma.

Saber cómo gestionar los problemas, prevenir malentendidos y llevar a cabo una eficaz resolución de conflictos, con ejemplos de técnicas como las tres precedentes, es fundamental en el lugar de trabajo. Además, también es importante trabajar el clima laboral, asegurar que valores como la justicia, el respeto o el sentimiento de equipo prevalecen.

Velar por mantener unas condiciones físicas agradables en la oficina, reconocer los éxitos y celebrarlos, por ejemplo, con Ticket Regalo, y procurar que los niveles de motivación y satisfacción laborales permanezcan en cotas elevadas contribuye significativamente a minimizar las tensiones que podrían dar lugar a la aparición de problemas entre compañeros de trabajo.

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