Resolución de conflictos laborales: ejemplos

Los conflictos aparecen. Es inevitable. Surgen cuando en un mismo equipo hay personas con diferentes expectativas. Esto hace que la gestión de este tipo de problemas sea crítica. La resolución de conflictos laborales, ejemplos de malentendidos entre dos compañeros o de discusiones a gran escala, puede llevarse a cabo de distintas maneras, pero, lo más importante, es tener en cuenta que se puede evitar el conflicto si, al principio de una discusión, se toman algunas medidas que facilitan la comunicación.

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¿Qué son los conflictos laborales?

Los conflictos laborales son el choque que se produce entre individuos o departamentos, acabando con la armonía de su relación. El factor que genera esta situación desagradable de desacuerdo puede ser de tipo emocional, organizacional o cultural, entre otros.

Un conflicto tiene distintas fases. Empieza por la constatación de las diferencias entre las partes y la aparición de un factor desencadenante, que genera el choque. Ahí de inicio el conflicto, que se materializa en discusiones, desacuerdos verbales y otras señales que dejan constancia de que la pelea ya ha comenzado.

Durante el desarrollo de un conflicto, los individuos expresan sus diferencias y plantean sus razones. Si, en ese momento, se sabe reconducir la situación, podría llevarse hacia el acuerdo, encontrando un área de interés común: la solución al problema.

Si las partes no son capaces de hacer concesiones y buscar el bien global, y si nadie interviene desde la organización para evitar la escalada del conflicto laboral, este avanzará, arrastrando con él a otras personas y alargándose en el tiempo.

Cuanto más se tarda en resolver una situación de este tipo, más complejidad entraña y mayores son sus consecuencias negativas.

Incluso el más pequeño de los conflictos, si no se controla en el momento adecuado puede provocar una gran guerra y divisiones.

¿Cuáles son las causas de los conflictos laborales?

Como decíamos, las causas de los conflictos laborales pueden tener un origen muy diverso. Desde una diferencia en el proceso de pensamiento a la distinta percepción de la realidad; de las actitudes de unos a la falta de comprensión de otros. Los choques de intereses son frecuentes también en el ámbito empresarial; igual que las disputas resultado de una excesiva presión; conflictos laborales que son ejemplos comunes en las organizaciones.

Un conflicto puede cambiar las relaciones y convertir a los buenos compañeros en enemigos, y a sus allegados en integrantes de dos bandos que destruirían la salud del clima laboral.

¿Qué tipos de conflictos laborales puede haber?

Además de los diferentes tipos de conflictos laborales según las causas que los motivan que acabamos de ver, existen otras formas de clasificar estas situaciones que ponen en riesgo la armonía de la empresa.

En función de los implicados, existen tres tipos de conflictos:

  1. Conflicto Interpersonal. Se reduce a los interesados, que pueden desempeñar roles al mismo nivel dentro de la organización, o tener una relación de superior – subordinado.  En ocasiones, este tipo de conflicto involucrará a personas que no están en plantilla, como pueden ser proveedores, distribuidores, socios o incluso clientes de la empresa.
  2. Conflicto Intradepartamental. Esta clase de disputa involucra a varias personas de un mismo área de trabajo, y puede haberse producido al no resolverse un conflicto interpersonal entre dos de sus miembros
  3. Conflicto Interdepartamental. Se habla de este tipo de conflicto cuando la tensión generada por el desacuerdo o las diferencias envuelve a distintas personas de diferentes áreas, lastrando ambas funciones y perjudicando el ambiente de la empresa en mayor medida.

Según su resultado, los conflictos en el lugar de trabajo pueden terminar mal, por ejemplo, con denuncias, abandono de talento o pérdida de clientes; o bien. En este último caso, hablaríamos de conflictos constructivos, que sirven a la organización y quienes la forman para crecer y reforzar los valores de su cultura.

Resolución de conflictos laborales: ejemplos de actitudes que previenen el desastre

Sería genial si las empresas pudieran resolver estas disputas antes de que las partes tuviesen que gastar dinero en litigios, o para evitar que un empleado fuera despedido o de manera previa a que el cliente o la relación laboral desaparecieran para siempre. Algunas técnicas de resolución de conflictos (ejemplos como los tres que veremos a continuación) son tan sencillas de aplicar como útiles y ayudan a evitar y resolver este tipo de problemas tan frecuentes en la empresa en las etapas iniciales.

Todo profesional encargado de gestionar personas debería tener como objetivo desarrollar nuevas habilidades de resolución de conflictos. Ejemplos como los siguientes son un buen punto de partida:

  1. Mantener la calma. Lo que lleva al conflicto es la escalada ya que, a medida que el enfado va en aumento, la mayoría de nosotros dejamos de escuchar para comprender. En su lugar, empezamos a aplicar una escucha selectiva que perjudica a la situación. Mantener la calma es esencial y, para lograrlo, hay que tratar de alejar el foco de atención del problema concreto y mirar el panorama general. Si lo piensas, casi todas las disputas se resuelven eventualmente. Por tanto, ¿por qué no empezar a resolver desde el momento presente?
  2. Escuchar activamente. Durante una discusión, la escucha suele emplearse para formar un argumento de respuesta que permita probar que se tiene la razón. Cuando la mayoría de nosotros nos enfrentamos, lo primero que hacemos es dejar de escuchar. La única forma de resolver conflictos es escuchar con atención lo que la otra persona está diciendo. Quizás te sorprendan con buenos argumentos. Además, hay que intentar controlar la ira. Se trata de una emoción secundaria, que, generalmente, se desencadena como mecanismo de defensa para encubrir el dolor o el miedo. Cuando alguien está enfadado, generalmente hay algo de dolor o miedo por el que se siente avergonzado, o que, de manera inconsciente, le hace actuar con rabia. Escucharle te ayudará a tender un puente que os facilite avanzar hacia una solución satisfactoria para ambos.
  3. Acentuar lo positivo. Es importante encontrar o crear algunos puntos en común con la otra parte. Además de ser útil para avanzar hacia una resolución de problemas conjunta, es una manera de empatizar que sirve para normalizar la situación y sembrar la calma.

Saber cómo gestionar los problemas, prevenir malentendidos y llevar a cabo una eficaz resolución de conflictos, con ejemplos de técnicas como las tres precedentes, es fundamental en el lugar de trabajo. Además, también es importante trabajar el clima laboral, asegurar que valores como la justicia, el respeto o el sentimiento de equipo prevalecen.

Velar por mantener unas condiciones físicas agradables en la oficina, reconocer los éxitos y celebrarlos, por ejemplo, con Ticket Regalo, y procurar que los niveles de motivación y satisfacción laborales permanezcan en cotas elevadas contribuye significativamente a minimizar las tensiones que podrían dar lugar a la aparición de problemas entre compañeros de trabajo.

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