La salud mental en el trabajo: el gran reto de las empresas

Trabajar eficazmente durante ocho o más horas al día, cumplir una serie de objetivos, llevar a cabo negociaciones y alcanzar acuerdos con clientes u otros departamentos de una misma empresa, compartir espacio y proyectos con compañeros. Son algunos ejemplos de situaciones que se producen diariamente en una jornada laboral y que pueden suponer un importante desgaste físico y mental para el trabajador. El resultado es un estrés y nivel de agotamiento acumulados que pueden tener consecuencias negativas para el empleado, tanto en su rendimiento en la empresa como en su vida lejos de la oficina. 

El ritmo de vida actual, donde las personas están intercomunicadas globalmente mediante una comunicación directa y fluida, sometidas a continuos bombardeos de información, no ayuda a solventar el agotamiento que se produce en el trabajo. La salud mental se convierte, por tanto, en un factor influyente y cada vez más importante en el ámbito laboral, por lo que un número creciente de empresas ha centrado sus esfuerzos en este reto. Es una situación que se tiene en cuenta con más frecuencia y que se incorpora entre los marcos de actuación internos de la compañía. Los fines últimos son conseguir el mejor escenario para el trabajo y ayudar a los empleados a solucionar sus crisis y a que se encuentren cómodos en su posición. 

Medidas para promoverla

El reto de afrontar la salud mental en el mercado laboral ha ganado protagonismo y se puede alcanzar por diferentes vías. El diseño de planes de actuación y el recurso a profesionales especializados en esta materia son acciones comunes que persiguen este objetivo. La promoción de la salud mental en el trabajo empieza por su normalización, es decir, evitar la ocultación de los problemas. Para ello es necesario que se transmita una cultura de aceptación, en la que se informa a los trabajadores sobre este riesgo y la posibilidad de solicitar la ayuda correspondiente. Se trata de sensibilizar y crear conciencia en todos los niveles. 

Los empleados no tienden a hablar sobre estos problemas, una situación que se produce con menor incidencia cuando el interlocutor es una persona ligada a la Dirección. Hay que romper este tabú y escuchar activamente a cada uno de los miembros de la empresa. 

Organizar charlas individualizadas y grupales, con este trasfondo, puede suponer de gran ayuda. La participación de los empleados es fundamental en esta labor. Escuchar activamente también es importante, al igual que destinar recursos para la búsqueda de soluciones. Una buena medida para la concienciación sobre este problema es la inclusión de canales de comunicación en los que los empleados tienen la oportunidad de hablar, de forma anónima, sobre sus problemas. Es un entorno que genera confianza y seguridad para que el trabajador asuma su situación y exprese sus sentimientos al respecto. 

Cómo afecta la salud mental en el trabajo

Disponer de una mente libre de tensiones es fundamental para desarrollar las acciones cotidianas con naturalidad y un buen resultado. Esta idea también se aplica al ámbito laboral, un ambiente que cubre un tercio del tiempo en la mayoría de días de la semana y en el que resulta muy difícil evadirse de los problemas personales. 

Los trabajadores que no tienen una óptima salud mental pueden ofrecer un resultado en el trabajo por debajo de sus posibilidades o, incluso, lejos de los objetivos marcados por la empresa. Esta situación tiene consecuencias negativas, ya que la rentabilidad de su trabajo no solo afecta al devenir de la propia empresa, sino que también pudiera tener efectos nocivos sobre los compañeros. Un factor desestabilizador puede afectar directamente al ambiente generado en un entorno de trabajo. Cuando este es el adecuado y correcto, con un alto nivel de convivencia y compañerismo, la rentabilidad de cada movimiento es mayor. 

La empresa, por tanto, tiene un especial interés en que sus empleados estén en las mejores condiciones posibles, tanto físicas como sentimentales, pues solo así conseguirán altos niveles de optimización. 

Acciones de mejora

Cómo mejorar la salud mental de los trabajadores es el objetivo que cada vez se fijan las empresas, conscientes de la importancia de este factor y su incidencia sobre el rendimiento y la productividad. 

Además de alcanzar el mejor marco para la promoción de esta situación, encontramos algunas medidas directas y focalizadas que pueden suponer de gran ayuda. 

Los descansos durante la jornada laboral son necesarios y se deben establecer por norma. Un simple parón de diez minutos no tiene incidencia sobre la producción y es una importante liberación para el trabajador. 

Las relaciones con los compañeros son también esenciales, por lo que se deben crear espacios para facilitarlas, dando margen a que hablen sobre aspectos no relacionados con el trabajo. 

No hay que olvidar el orden y la limpieza como factores positivos, además de la organización de actividades independientes de los objetivos profesionales. Son acciones que huyen de la rutina y que mejoran la autoestima y buen ambiente general.

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