Trabajar mejor, no más. Parece que esta fórmula, sencilla de decir pero compleja de implantar, podría sacarnos de la crisis.
La productividad y la motivación deben ir de la mano, reiteran los expertos en recursos humanos. Pero los tiempos no son propicios para subidas de sueldo que animen a los empleados a mejorar en su trabajo en lugar de limitarse a aferrarse al puesto.
Hay excepciones. Microsoft ha anunciado que sube el sueldo a sus empleados para que no se marchen a Facebook o a Google, como recoge The Register. No todas las empresas pueden decir lo mismo. Ya en 2009, Hay Group alertaba en un estudio de que, en conjunto, el 36% de las organizaciones a nivel mundial han realizado o se planteaban realizar congelaciones salariales entre sus empleados.
 
Hoy, los trabajadores españoles ganan una media de 22.000 euros al año, un 59% menos que el promedio de la UE, según Michael Page. La cifra no convence y un 57% de los empleados españoles dicen estar descontentos con su sueldo y horario, a juzgar por una encuesta de la Fundación Adecco.
 
¿Cómo estimular el compromiso de la plantilla sin añadir ceros a su nómina? Los responsables del equipo humano intentan por todos los medios buscar soluciones que motiven respetando el salario. Mejorar las condiciones laborales o acudir a las soluciones de retribución flexible son algunas de ellas.
 
Todo puede compensar
 
La retribución flexible se convierte en tiempos de crisis en la chica con la que todos quieren bailar, y su uso se ha duplicado en las empresas españolas. Como define el blog especializado en el sector eRetribución, “no se trata de pagar más al empleado, sino de pagar mejor”, de forma que cada profesional decida qué parte desea cobrar en dinero y qué parte en productos o servicios.
 
¿Ventajas? Esta política de compensación permite aumentar hasta un 30% el salario neto de los trabajadores, gracias a las ventajas fiscales derivadas de la exención del IRPF para productos como Ticket Restaurant, Ticket Guardería o seguro médico. La compañía se diferencia como empleador y muchas de las herramientas utilizadas apoyan directa o indirectamente políticas de conciliación de vida laboral y familiar.
 
Eso sí, un sistema de retribución flexible no se puede implantar de cualquier forma. Hay que lograr que los empleados valoren las medidas, adecuándolas a sus necesidades, y comunicarlas bien. La compensación no puede perder de vista los objetivos de la empresa, sus valores o la sostenibilidad a largo plazo.
 
Ante tanta exigencia no hay que echarse a temblar, ya que los aliados para retener a los mejores pueden estar en cualquier parte: el buen clima, el horario flexible, la formación… La clave está en encontrar la horma para cada zapato. Como afirma el empresario Carlos Delgado, “La retribución clásica ha muerto, ¡viva la compensación total!”.
 

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